Trabajo en las empresas: 7 claves para superarlo con éxito.

Para superar con éxito los meses de la fase de trabajo queremos dar algunos consejos. Empezamos la semana previa a la entrada en las empresas colaboradoras. Repetimos algunas y estrenamos en otras. ¡Vamos a por la nueva etapa!

1. Si disfrutas, tendrás mejores resultados.

Si disfrutas haciendo tu trabajo, querrás ir cada día, querrás esforzarte, serás más organizada y aprenderás de los retos que se te presentan. A más interés, más motivación, a más motivación, más satisfacción y a más satisfacción, MEJOR RENDIMIENTO.

Es probable que haya tareas en tu trabajo que te gusten menos que el resto, pero estamos seguras de que cuando las termines te sentirás muy bien. Aunque solo sea la satisfacción de quitártelas de encima. De todo podemos sacar una parte buena, ¡búscala!

Aprovecha para investigar qué partes del trabajo te gustan más o se te dan mejor, ¿quién sabe si en ellas puede estar tu futuro? Aprovecha estos tres meses para crecer.

2. Ponte metas, ¿dónde quieres llegar?

Si no le ponemos nombre a nuestras metas podemos sentirnos perdidos, desanimados. Por esto, te proponemos que te pongas objetivos diarios, semanales, que te permitan descubrir si has hecho el trabajo que pretendías. Si has llegado a la meta.

Estos objetivos deben ser positivos, concretos, alcanzables y que dependan solo de tu rendimiento. Revisa al final del día o de la semana si has llegado a ellos y si es así, ¡date un premio! Es la parte más divertida de ponernos metas. Da un paseo, sal con un amigo, comparte en casa lo que has conseguido. Felicítate y deja que te feliciten.

3. Haz lo que debes.

Habrá días que te cueste más levantarte de la cama. Puede que una mala experiencia el día anterior te reste energía, que creas que vas a tener una jornada imposible de superar. Sabemos que estas situaciones van a ponerte en un aprieto y sentirás la tentación de esconderte debajo de las sábanas y huir del trabajo.

Aunque no tengas ganas, pienses que no puedes, que no quieres hoy, estés triste o nerviosa, recuerda que tienes una obligación. Todas las personas del mundo tienen días en los que quieren esconderse. En estos momentos es clave recordarte que tienes compromisos, el trabajo es uno de ellos. Te has comprometido a abordar tu primer empleo y te aseguramos que esa sensación desaparecerá durante la jornada.

Si consigues que tus emociones y pensamientos no cambien tus metas, tus metas los cambiarán. Después, llámame y dime que mi consejo te ha funcionado.

4. Seguir intentándolo acerca al éxito.

¿Quieres saber algo? Es muy probable que los primeros días sean difíciles. ¿Recuerdas los primeros días de formación? Empezar a madrugar, acostumbrarte al trabajo diario de Motiva, seguro que en más de una ocasión pensaste en dejarlo. Pero persististe y lograste tu recompensa. Tu contrato no es un regalo, te lo has ganado, has llegado a la meta. Ahora tienes otra por delante.

Si no entiendes algo, si necesitas ayuda, si no sale bien a la primera… ¡Sigue intentándolo! Puedes preguntar a las personas que trabajan contigo, a mí, a las personas que viven contigo… No permitas que nadie te diga que no vas a poder. ¡Claro que puedes! Solo hay que buscar las opciones adecuadas. El empeño depende de ti.

Las ocasiones en las que algo no salga como esperamos no son errores, son experiencias que nos indican que hay maneras más acertadas de hacer algo. ¡Sigue probando! Si algo te es imposible, lo mejor es asumirlo y que lo haga alguien que sabe y que tenga esa responsabilidad. Aún así, no te sientas defraudado. Hacer gala de tu honestidad ante algo que no sabes hacer evitará problemas futuros y seguro que aprendes algo nuevo.

5. Crea hábitos.

Conseguir lo que quieres está muy relacionado con lo que te acostumbras a hacer cada día. Dejar la ropa preparada por la noche para ahorrar tiempo, levantarte temprano, desayunar bien, salir cada día a la misma hora de casa.

La planificación te va a ayudar a sentir seguridad. Cumpliendo tu organización te sentirás más productivo y eficaz. Recuerda esto especialmente en aquellas tareas que te cuesten más.

6. Sé el/la compañero/a de trabajo que te gustaría tener.

Las relaciones que vas a crear en el trabajo van a ser una fuente importante de satisfacción. Sé amable, sonríe, ayuda, colabora, pregunta si no sabes. Sé puntual, el tiempo de los demás es un recurso valioso y a nadie le gusta que le hagan esperar. Si te surge algún imprevisto, avisa con antelación.

Si puedes ayudar en algo que va a mejorar alguna situación problemática, no dudes en hacerlo. Las relaciones en el trabajo, como todas las demás, están basadas en lo que damos y lo que recibimos. Si arrimas el hombro cuando es necesario recibirás ayuda cuando la necesites, pero no esperes a “necesitar” para “dar”.

Cuando cierres la puerta, cuando termines tu etapa allí, hazlo con delicadeza y amabilidad, nunca se sabe dónde vas a tener que volver a llamar.

7. Algo puede no salir bien y no ser tu culpa.

Las personas, en ocasiones, nos torturamos queriendo cambiar algo que en realidad no depende de nosotros. Es muy importante saber diferenciar las situaciones que dependen de ti de las que no. Un compañero puede no hablarte bien una mañana y que eso no signifique que le caes mal. Un cliente puede no llevarse un producto y eso no significa que no hayas sabido venderlo. Puedes sentir la tentación de querer arreglar un asunto familiar que no depende de tus acciones. No podemos cambiarlo todo, pero sí podemos cambiar cosas, aquellas que dependen de nosotros.

Tus gestos, tus palabras, tu actitud, tu comportamiento, tus decisiones, dependen de ti. Las más acertadas y las menos. Si un día te quedas dormido no culpes al despertador o a tu madre, eso depende de ti. Habrá situaciones que se escapen de lo que puedes hacer y otras de las que eres la única persona responsable. Identifica las primeras y actúa con previsión en las segundas.

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