Karli. Cómo trata Barrio Sésamo la adicción parental.

La infancia de todas las personas que hayan crecido entre el año 1979 y el 2000 en España tiene la sintonía de Barrio Sésamo. Son inolvidables los capítulos en los que nos enseñaban a contar, los colores o vivíamos las aventuras de Espinete y Don Pimpón. La emisión de este programa cesó a pesar de sus contenidos educativos. En ellos no solo se trabajaban nociones básicas de lenguaje o matemáticas, sino que abordaban circunstancias sociales susceptibles de visibilizar.

En la actualidad, Barrio Sésamo sigue emitiéndose en Estados Unidos. Millones de niños y niñas han asistido a la aparición de nuevos personajes que les hablaban de temas como el autismo, la multiculturalidad o el sinhogarismo.

 Lily fue la primera marioneta que no tenía casa mostrando a la infancia estadounidense la parte más humana de esta problemática social. La familia de Lily pierde su hogar y se tienen que mudar a casa de unos amigos.

Además de esto, Lily, también visibiliza un problema social latente, la inseguridad alimentaria. Vivir en esta situación significa no tener un acceso asegurado a los alimentos que permiten un adecuado desarrollo y llevar una vida sana. Esta situación va de la mano con la pobreza ya que la cesta de la compra es uno de los primeros sitios en los que la falta de ingresos se ve reflejada.

En el año 2017, 600.000 personas vivían con inseguridad alimentaria en España. En el 2019 mantenemos el puesto del segundo país europeo con una tasa de pobreza más alta, por detrás de Rumanía.

 

 La familia de Karli.

Karli es un personaje verde con el pelo amarillo que en uno de los últimos capítulos de Barrio Sésamo se ha sincerado con millones de niños y niñas. Se estima que mientras contaba su historia más de 6 millones se han podido ver reflejados en ella, porque conviven con algo similar. Su lenguaje cercano, la normalización de las circunstancias familiares con las que lidia y las técnicas para poder afrontarlo son la gran baza de este personaje excepcional.

 

La mamá de Karli tiene problemas con las drogas, ella se queda con un amigo mientras su madre acude a las reuniones del grupo de ayuda y Karli habla de ello con naturalidad en un programa de Barrio Sésamo.  “Ella va a diario para poder mantenerse saludable. Es que ¿sabes? mi mamá necesita ayuda para poder cuidarse mejor a sí misma”.

Karli nos presenta a Salía que es una niña real cuyos padres tuvieron problemas con el alcohol. Salia sugiere que escribir puede ser una manera genial de descubrir cómo nos sentimos y mejorar nuestro estado de ánimo. Nos enseña a meditar, respirar y podemos acompañarle a través de una técnica de visualización relajante. Salia ayuda a otros niños y niñas que están pasando por lo que ella pasó. “Mis padres se fueron 60 días, pero a mí me parecieron 60 años”. También nos habla de  la importancia de jugar o de cómo las adversidades nos hacen más fuertes.

 ¿Cómo ayudar a un niño o niña que convive con adicción parental?

Los niños y las niñas que conviven con progenitores que usan drogas o alcohol “tan a menudo que llegó a causar problemas en la familia” son más propensos a desarrollar trastornos del estado de ánimo que sus pares. o podemos percibir la adicción como un hecho aislado. Es muy probable que pueda estar afectando a problemas importantes en la crianza o en la sensación de seguridad que estas niñas y niños tienen en su hogar.

  1. Anímales a expresarse: “Cuando Elmo habla de algún problema que Elmo tiene, Elmo se siente mejor”. Con esta frase, aprendemos que hablar de lo que nos preocupa nos ayuda a que sea más llevadero. Es muy probable que les sea muy difícil expresarse sobre este tema por miedo a poner en peligro su familia, porque teman ser juzgados allí donde lo cuentan o simplemente por no encajar en la normalidad.
  2. Ayúdales a establecer un lugar de control adecuado: Establecer un adecuado locus de control significa aprender que hay asuntos en los que puedo intervenir para mejorarlos y otros en los que no. Si tratamos de cambiar, en diferentes ocasiones, situaciones que no dependen de nosotros se puede llegar a aprender que poco puedo hacer por cambiar aquello que no me gusta. Ayudarles a diferenciar lo que depende de su comportamiento de lo que no, tendrá efecto, no solo en su infancia, sino en toda su vida.
  3. No existe ningún tema que no se pueda tratar con niños y niñas: Parece que hay temas que no se pueden hablar hasta cumplir una determinada edad, esto es un error. Puede ser que cuando pensemos que ya es el momento, sea demasiado tarde. Los niños y las niñas son conscientes de su alrededor desde temprana edad pero necesitan de la guía de personas adultas para entender lo que ocurre. Puedes tratar cualquier tema con un niño o una niña priorizando, siempre, su seguridad. Háblale desde su altura para asegurarte que está escuchando. Mira a los ojos, para establecer un vínculo de confianza, mientras utilizas un lenguaje amable y educado. No des demasiada información, sólo la necesaria. Tampoco engañes, es importante que sienta que puede confiar en ti.

La importancia de visibilizar.

Sabemos que es un tema complicado, que normalmente preferimos obviar a nivel social o pensar que hay agentes que se encargan de que estos niños y niñas crezcan seguros y con todas sus necesidades cubiertas. Lamentablemente no es así, por eso nos ha parecido que Barrio Sésamo ha tenido una idea impecable incluyendo un personaje de estas características en su repertorio. Estamos seguras de que muchos niños y niñas se sintieron representados y esto, ayuda a sentir alivio. El alivio de no sentirse solo en el mundo. El alivio de sentirse comprendido.

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